No hay duda: los hielos del invierno y el sol de verano, se come el color de la pintura y la degrada rápidamente, ademas las temperaturas extremas tampoco son buenas amigas de los plásticos. El tenerlo en un garaje protege de esos hielos y del sol directo.
Ademas, arrancar el coche por la mañana, en invierno, después de haberle caído una buena helada, teniéndolo aparcado en la calle, cuesta mucho mas que si hubiera estado estacionado a cubierto, eso, resta vida a elementos como la batería.
Yo los coches que he tenido, cuando no tenia garaje, solo estaban bien de pintura, recién pintados, pero al poco tiempo la pintura perdía color y brillo.
Y el mejor ejemplo; alguno ha subido al coche en Julio a las 15:00 h. aparcado a pleno sol, eso no puede ser bueno.